La educación técnica gratuita en Nicaragua se ha convertido en una ventana abierta al desarrollo, la formación y el aprendizaje sin límites, especialmente para las madres, mujeres dadoras de vida que equilibran su tiempo entre el estudio y el hogar para seguir forjando un futuro mejor.
De palmear tortillas, trabajar en el área de cocina y laborar en Zona Franca, María Alejandra Aburto Bermúdez decidió incursionar en el mundo de la educación técnica, lo que le ha permitido abrir su emprendimiento “Creaciones Teresa”, dedicado a la decoración de eventos.
“Mi mamá sufrió un derrame y durante 12 años, junto a mi hermana, nos dedicamos a cuidarla; pero cuando falleció, comenzó mi historia en los estudios por recomendación de una psicóloga, ya que su partida me afectó tanto que necesitaba ocupar mi mente en algo. Así inicié estudiando decoración y montaje de eventos, diseño floral y artesanías en papel y foami en el Centro Tecnológico de Acahualinca”, contó.
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También es facilitadora y ha participado en los programas Luz y Verdad de la Escuela de Hotelería. También imparte cursos de piñatas en el colegio de San Judas y actualmente estudia la carrera de Corte y Soldadura en el Centro Tecnológico Hugo Chávez Frías.
“Con esta carrera de soldadura todos se han sorprendido, pero yo tengo mi emprendimiento, soy decoradora y quiero tener mis propias estructuras para elaborarlas y venderlas. Estudiar esta carrera técnica ha sido una experiencia bonita, porque pasé de hacer globos y decoraciones a estar soldando y trabajando con fuego”, mencionó.
Aburto, madre de dos hijos de 28 y 30 años, y abuela de cuatro nietos, también estudia globoflexia en la Casa de Cultura Arnoldo Guillén.
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“No es fácil, porque también hay que dividir el tiempo, pero a mí me motiva mi mamá, que aunque ya no está conmigo, sé que desde arriba está viendo la persona que quiero llegar a ser”, sostuvo.
Compartió que el apoyo de sus hijos y de su esposo la sigue motivando a continuar formándose en la educación técnica.
“Lo más difícil ha sido esta carrera de soldadura, porque casi no se ve a una mujer soldando, pero yo no me limito y sigo adelante para aprender y emprender. Para mí nunca es tarde para estudiar; siempre es bueno seguir aprendiendo más de lo que uno sabe y la edad no limita que nosotros sigamos aprendiendo”.
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Asimismo, aprovechó para agradecer al Buen Gobierno por garantizar la educación gratuita, donde solo se necesita tiempo y voluntad de aprender.
“Gracias a nuestro Buen Gobierno, al Copresidente Daniel Ortega y a la Copresidenta Rosario Murillo, nosotras como madres también tenemos muchas oportunidades. Ahora demostramos todo lo que podemos hacer y no nos sentimos excluidas”, sostuvo.
María Alejandra se levanta a las 4:00 a. m. los lunes y martes para asistir a sus clases de globoflexia y también practicar zumba en la Casa de Cultura Alejandro Cuadra. Los miércoles estudia soldadura; entra a las 7:00 a. m. y sale a las 12:30 p. m. Los jueves y viernes trabaja como facilitadora en el Tecnológico Manuel Olivares.
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“También fui alumna y gracias al Tecnológico Acahualinca me dieron la oportunidad de impartir clases en el Programa Luz y Verdad, donde ya tengo tres años siendo docente”, dijo.
Invitó a las madres a no desmotivarse ni desanimarse y a buscar siempre una vocación que las inspire a aprender algo nuevo.
“La madre nicaragüense es trabajadora y luchadora. Les digo que, si no hacen nada, es porque no quieren, porque ahora tenemos todas las bases para estudiar y salir adelante”, expresó.
La educación técnica fue para Alejandra un refugio que le permitió sanar su duelo, pero también descubrir su talento, mostrar su capacidad y fortaleza en un camino difícil y cansado, aunque lleno de aprendizaje para cumplir sus sueños, que hoy ve materializados.
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Gladys Jannet Gutiérrez, docente en Higiene y Seguridad Industrial del Centro Tecnológico Hugo Rafael Chávez Frías, también compartió que ser mamá y docente es una labor difícil, pero no imposible.
“Ahora contamos con todas las oportunidades para aprender y ejercer una profesión con más facilidad, gracias al Buen Gobierno, que garantiza la igualdad de derechos y oportunidades”, comentó.
Además de ser protagonistas de una carrera técnica, ser mamá también otorga el título de una carrera de vida llena de retos y desafíos, pero que con amor, dedicación, empeño y deseos de salir adelante, las convierte en ejemplo al asumir el rol de madres, profesionales y estudiantes de carreras técnicas, con oportunidades para emprender y alcanzar independencia económica, garantizando una vida más digna y tranquila para sus hogares.













