El más reciente informe regional del Banco Interamericano de Desarrollo ubica a Nicaragua entre las economías de Centroamérica y el Caribe que han logrado sostener su actividad en medio de un escenario internacional complejo.
El estudio señala que, pese a las tensiones económicas globales y a la desaceleración que atraviesa buena parte de América Latina, nuestro país ha mostrado capacidad de adaptación frente a los choques externos.
Dentro del bloque regional integrado por Belice, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá y Nicaragua, el organismo proyecta un crecimiento de alrededor de 2.2 por ciento en 2025 y 2.1 por ciento en 2026, cifras que se sitúan ligeramente por encima del promedio latinoamericano en un contexto internacional definido por incertidumbre económica.
El informe del BID también destaca el comportamiento del mercado laboral nicaragüense. Según el organismo, las cifras de empleo han permanecido estables y la tasa de desempleo se mantiene entre las más bajas de la región, acercándose a mínimos históricos en los registros correspondientes a junio de 2024 y junio de 2025.
Este comportamiento se deja ver como un indicador de resiliencia económica y de continuidad en la generación de oportunidades laborales, aún en un entorno mundial que ha reducido el ritmo de crecimiento de muchas economías. Otro de los aspectos subrayados por el organismo internacional es la influencia de las remesas y de la dinámica productiva interna como elementos que han contribuido a mantener niveles de consumo y actividad económica, lo que permite a Nicaragua enfrentar con mayor estabilidad las presiones externas que afectan a otras economías de la región.
Estas observaciones coinciden con los datos presentados a inicios de 2026 por el Presidente del Banco Central de Nicaragua, Ovidio Reyes, durante su informe ante la Asamblea Nacional de Nicaragua.
En esa exposición se indicó que la economía nacional acumuló en 2025 un crecimiento cercano al 4.9 por ciento, acompañado de inflación baja y una tasa de desempleo estimada en 2.4 por ciento, indicadores que reflejan estabilidad macroeconómica y una dinámica productiva sustentada en distintos sectores de la economía.
El informe económico presentado por el Banco Central también incluye las proyecciones para 2026. Según las estimaciones oficiales, la actividad económica del país podría crecer entre 3.5 y 4.5 %, manteniendo una inflación baja y estable dentro de un rango de 2.5 a 3.5 %. Estas previsiones parten de la continuidad de la dinámica productiva en sectores clave de la economía nacional, así como de la estabilidad del sistema financiero y del mercado laboral.
En el informe del Banco Central se explicaba que la economía nicaragüense cuenta con fortalezas que permiten absorber posibles impactos provenientes del entorno internacional. Entre ellas se mencionó la estabilidad del sistema financiero, el crecimiento de los depósitos en el sistema bancario y la canalización de esos recursos hacia el crédito productivo, elementos que contribuyen a sostener la actividad económica incluso en escenarios globales complejos.
También se detallan avances económicos recientes en materia macroeconómica, entre ellos el fortalecimiento de las reservas internacionales que superan los 8 mil millones de dólares en 2025, un respaldo que permite cubrir varias veces la base monetaria y sostener la solidez del sistema financiero.
A esto se suma la evolución de las finanzas públicas y del sector externo, mientras el déficit de cuenta corriente se transformó en un superávit superior al 7 % del Producto Interno Bruto en 2025. En ese mismo período las exportaciones superaron los 8 mil 600 millones de dólares, un desempeño que responde a una política orientada a la estabilidad macroeconómica, el fortalecimiento del mercado interno, la promoción de la inversión y la expansión de infraestructura vial, portuaria, aeroportuaria, energética y de telecomunicaciones que ha integrado regiones productivas y dinamizado la actividad económica nacional.













