El programa de Casas Maternas es promotor de luz y de vida, lo que lo hace prioridad, y en ese sentido son constantes los encuentros con mujeres protagonistas que reciben charlas sobre la importancia del autocuidado cuando están embarazadas.
Este tipo de charlas se vivieron en la Casa Materna Nidia Mendoza del municipio de Ticuantepe, donde un grupo de ocho mujeres están siendo atendidas por médicos ginecobstetras y enfermeras que cuidan su peso, alimentación y signos vitales de forma regular.
La doctora Leslie Morales Lazo, directora del Hospital Primario Juan Ramón Padilla, que se encarga de atender la Casa Materna, expuso que la mujer embarazada es atendida y/o hospitalizada a partir de las 36 semanas de gestación.

Hay casos en que la protagonista tiene un embarazo de alto riesgo o se detectan probables complicaciones o vive en comunidades rurales de difícil acceso, lo que hace que el sistema le dé seguimiento de forma más rigurosa.
“Estamos en este encuentro de mujeres embarazadas para orientarles sobre la importancia del autocuidado durante todo su embarazo y tiene el objetivo de explicarles sobre las atenciones prenatales que deben tener; son cuatro o más en caso de que tengan alto grado obstétrico”, explicó Morales.
En la primera atención prenatal a cada embarazada se le realiza un tamizaje, que es para descartar cualquier riesgo con su salud. Cuando una mujer resulta con alto riesgo, a las 25 semanas se le hace otro estudio estructural; igual ocurre con embarazos gemelares o múltiples. Ya en el tercer trimestre se les vuelve a hacer un ultrasonido.

“Estas mujeres embarazadas son captadas desde la consulta externa por nuestros médicos, se valora si tienen riesgo obstétrico, se les da seguimiento continuo y normalmente a partir de las 36 semanas son hospitalizadas”, indicó.
Estas mujeres están en sus últimas semanas de embarazo; otras inician sus atenciones prenatales. El objetivo es que conozcan y sepan herramientas de autocuidado a fin de que, al término del proceso, la vida triunfe y tanto madre como su bebé resulten sanos y salvos.
Alina Figueroa, de 20 años, ya pasó de las 25 semanas; sus atenciones prenatales son rigurosas y, aunque no tiene factores de riesgo, cumple al pie de la letra cada recomendación de los médicos. Asegura que el cuido es esmerado, con mucho amor y calidez humana.

“Aquí nos sentimos muy tranquilas, nos atienden bien, nos sentimos muy seguras; en caso de alguna emergencia, el personal médico está atento las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Nos enseñan a cuidarnos, nos muestran ejercicios que debemos hacer al momento del parto, técnicas respiratorias que debemos hacer en caso de que entremos con nervios”, dijo Alina.
Esta joven valoró de importancia el programa de Casas Maternas; en su caso vive en la zona urbana e igual recibe la visita de los médicos en su hogar, lo cual considera muy acertado.
“Cuando ya estamos cerca de dar a luz, es muy bueno venir a internarse porque no sabemos las complicaciones que se presenten. Venir aquí me hace sentir más seguro y escuchar las charlas, las indicaciones que me da el personal médico y las enfermeras”, puntualizó Alina, residente del reparto Juan Ramón Padilla.













