Aníbal Toruño era uno de esos periodistas viejos que caminaba aplanando las calles de la ciudad de León. Vestía de forma ridícula con corbata desteñida y mal colocada, pantalones de campana y de varios paletones.
Muchas veces aquel que falsifica su imagen, es decir el que te vende la que no tiene, recurre a echarse flores el mismo para que lo perciban como buena gente.
Nicaragua indudablemente va creciendo. Los reportes sobre las muchas cosas que se hacen se originan desde lo más profundo de nuestro territorio y nos alegran siempre las noticias.