Es difícil exagerar la demencia de las élites gobernantes del Occidente colectivo. Se han demostrado incapaces de reconocer que ya no pueden seguir dominando como antes a los gobiernos del mundo mayoritario.
Hablar de paz en nuestra Nicaragua significa hablar de una realidad que se construye día a día. Es la base de la vida en común, el motor de los sueños y la garantía de un futuro compartido.
Hay nombres que atraviesan el tiempo con la misma fuerza con que el cincel penetra la piedra. Edith Dorthe Grön, la danesa que llegó niña a Nicaragua en 1923.
Si yo fuera arquitecto lo que más gozaría es diseñar un puente y si fuera ingeniero, sin duda construirlo porque no hay nada más agradable y placentero en la vida.
A propósito de la reciente conmemoración del Día Internacional del Periodista, se vale volver a recordar una realidad que en Nicaragua dejó cicatrices profundas.