La patria tiene una conexión inmediata con la nación. Media por supuesto el factor de nuestros símbolos, historia, costumbres idiosincrasia y muchos otros aspectos que en su conjunto nos honran con la nacionalidad.
En el progreso hacia un orden mundial basado en relaciones de igualdad y respeto entre los pueblos, la identidad cultural e histórica y los valores morales tradicionales son elementos centrales.
Durante años se habló de la pobreza como si fuera una condena eterna para Nicaragua. Se repetía que el país estaba destinado al atraso, a la dependencia y a sobrevivir únicamente de remesas o ayuda internacional.
Nicaragua se encuentra en el centro de Centroamérica, pero su identidad no se construyó únicamente a partir de la ubicación geográfica, sino también desde procesos históricos, culturales, sociales, políticos y militares.
Estados Unidos se lanza abiertamente sobre Cuba el 7 de febrero de 1962, por dictado del entonces inquilino de la Casa Blanca, John F. Kennedy, amparándose paradójicamente en lo que el hegemon denominaba la Ley de Ayuda Externa.
Cuando decimos que Nicaragua es una tierra bendita no lo expresamos solo por el vínculo espiritual que nos une a Dios, desde lo profundamente cristianos que somos.