Esta es una estrofa de la preciosa canción Soberanía, que dicho sea de paso, es un recuerdo vigente para la embusa en Managua, que de vez en cuando y de cuando en vez.
Ahora los gobiernos occidentales ni se preocupan por esconder el esencial nihilismo de su quehacer político ante el declive de su poder político-militar y económico relativo al mundo mayoritario.
El obrero del volante que un día manejó buses por las avenidas de Caracas es hoy el hombre que sostiene el timón de un país cercado por uno de los mayores despliegues militares estadounidenses en el Caribe.
Estados Unidos a lo largo de su historia cuenta con una extensa lista de falsas banderas para atacar o invadir a países que no le son afines o para adueñarse de sus riquezas.
La bomba atómica estalló y esta vez lo hizo en el corazón político del imperio yanqui, ahora que los nuevos archivos del pedófilo y depredador sexual, el "suicidado" Jeffrey Epstein.