El cielo de medianoche sobre la Plaza de las Victorias, en Managua, se iluminó de colores, dando la bienvenida al 19 de julio, y las familias —con el fervor revolucionario ardiendo en el pecho— recibieron con júbilo el 47.º aniversario del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista.
La música, las banderas y el sentimiento de avanzar en una patria bendita, de paz y progreso, se desbordaron en todas las direcciones de esta arteria central de la capital, que se fue llenando con las familias que se agrupaban a medida que avanzaba la noche del 18.
Unos, con música de filarmónicos se abrían espacio entre el fuerte sonido de los parlantes, alzaban el puño al grito de: “El Pueblo Unido Jamás Será Vencido”.
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Al frente del grupo, Thelma Mercedes Cárdenas, sentada en su silla de ruedas, se mostraba con un ánimo más intenso, a pesar de los padecimientos que en ese momento pasaron a segundo plano.
Cárdenas explicó que asiste fielmente a las vigilias año tras año y, aunque una reciente cirugía la obligaba a usar un dispositivo médico, afirmó que este contratiempo no mermaba su espíritu: “Me permite hablar y expresarme y sentir que soy sandinista y seguiré siendo sandinista hoy, mañana y siempre”, recordó conmovida al evocar el camino abierto desde aquel histórico julio de 1979.
A pocos metros, los pobladores del barrio Larreynaga se hacían notar a través de Estebana del Carmen Villalobos, quien encarnó el orgullo de la militancia que comparte toda su familia.
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“La familia Villalobos cien por ciento somos militantes del Frente Sandinista”, dijo con energía, contenta de que sus hijos ahora resguarden la herencia moral y política que, a su vez, le heredaron sus padres.
El entusiasmo por las transformaciones sociales también se reflejó en las palabras de Elba María Rostrán Castro, conocida por siempre estar presente en las actividades revolucionarias con su sapito de peluche.
“Aquí estamos siempre celebrando 47 años de restitución de derechos, 47 años de libertad, 47 años de felicidad”, expresó mientras bailaba con la música que se reproducía de fondo y con la satisfacción de ver cómo el pueblo disfruta ahora de servicios esenciales como la salud y la educación gratuitas y de calidad.
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Algunos de esos logros son los deportivos, resaltados por el joven cronista Iván Zavala, presente desde temprano en la plaza. El periodista deportivo destacó al respecto que el país se encuentra en “la mejor etapa en la historia de nuestro deporte”, resaltando las modernas y numerosas obras de infraestructura deportivas y de otras ramas que se inauguran en el territorio nacional.
El bicampeón mundial de boxeo, Rosando “El Búfalo” Álvarez, compartió que tenía apenas nueve años cuando la revolución triunfó, un momento de la historia marcado por el dolor del asesinato de su padre y la desaparición de su hermano.
“Esto se volvió para mí algo de amor, de celebración, de festejar la libertad de un pueblo”, expresó, satisfecho de ver cómo el sacrificio de tantos hombres y mujeres ha rendido frutos bajo la bandera del Frente Sandinista de Liberación Nacional.
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Ambiente bendecido
Guillermo José Soto, presidente del Movimiento Alianza Nacional de Pastores Cristianos, también respaldando el avance de este proceso revolucionario, describió la jornada como un encuentro donde convergieron niños, adultos y adultos mayores en medio de un “ambiente bendecido”.
El líder pastoral enfatizó que la entrega de viviendas, la pavimentación de calles y la apertura de nuevos hospitales materializan los anhelos de la patria, permitiendo asegurar que “hoy estamos viendo lo que aquellos héroes soñaron”, dijo.
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Con la vista puesta en el firmamento, donde por más de 15 minutos se dibujaron distintas figuras por el artificio de la pólvora, los nicaragüenses renovaron el compromiso de seguir siempre al frente con los Copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo, quienes, en la tarde-noche que seguirá a esta madrugada, se presentarán ante el pueblo para conducir la ceremonia central en la Plaza La Fe.












