La naranja dulce posee un gran potencial gracias a su alta demanda en los mercados nacional e internacional. Al ser una fruta de consumo permanente, representa desde hace años una fuente de ingresos para pequeños y medianos productores, quienes la integran en sistemas agrícolas diversificados. Asimismo, la existencia de fincas a mayor escala orientadas a la exportación consolida la importancia de este cítrico, tanto para la seguridad alimentaria interna como para la generación de divisas.
De acuerdo con el monitoreo del Ministerio Agropecuario (MAG), entre enero y mayo de 2026 se cosecharon 340 millones de unidades de naranja dulce en fincas ubicadas en los departamentos de Managua, Masaya, Carazo y Río San Juan.













