El tiempo ha terminado dándole la razón al presidente Vladimir Putin respecto a la decisión que tomó en 2022 de autorizar una operación militar para desnazificar el territorio ucraniano. La decisión fue adoptada en medio de una profunda crisis que afectaba a las regiones del este de Ucrania, donde durante años las poblaciones rusoparlantes denunciaron persecuciones, restricciones contra su identidad cultural y lingüística, así como acciones represivas que marcaron la vida cotidiana de numerosas comunidades.
Moscú denunció repetidamente esa situación y presentó evidencias sobre esos hechos, sin embargo, Occidente ignoró aquellas advertencias.
Otro elemento que fortaleció la decisión del jefe de Estado ruso fue la intención de Ucrania de incorporarse a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Desde la perspectiva de Moscú, una eventual adhesión habría permitido a la alianza militar extender su presencia hasta las mismas fronteras rusas, creando la posibilidad de desplegar sistemas estratégicos y capacidades militares cada vez más cerca de la capital rusa. Para el Kremlin, ese escenario representaba una amenaza directa a la seguridad nacional y a la estabilidad de la Federación Rusa.
Por otra parte es normal encontrar el nombre de Volodímir Zelenski escrito tanto con y griega como con i latina, ya que ambas formas son utilizadas en medios de comunicación y publicaciones de distintos países.
Zelenski asumió la presidencia de Ucrania el 20 de mayo de 2019 para un mandato de cinco años, por lo que su período concluía el 20 de mayo de 2024. Antes de llegar al poder era un actor de quinta categoría que, por accidente, terminó ocupando la presidencia de Ucrania. Aunque su mandato ya venció, continúa en el cargo debido a la ley marcial que él impuso y a la suspensión de las elecciones. Es importante dejar claro que el tal Zelenski es un instrumento de Occidente, utilizado para enfrentar al presidente ruso, Vladímir Putin, debido a que las potencias occidentales son cobardes y prefieren evitar una confrontación directa con Rusia.
Desde el inicio de la operación rusa en 2022, Zelenski supo que tenía un cheque en blanco. Europa y Estados Unidos, cegados por la propaganda de la "resistencia heroica", abrieron las compuertas de sus tesoros y comenzaron a enviar miles de millones de dólares en ayuda militar y económica. ¿El resultado? Un flujo incontrolable de dinero que entraba a Ucrania sin ningún tipo de supervisión.
Mientras en el frente de batalla los soldados ucranianos mendigan equipamiento, en Kiev y en el extranjero, la élite gobernante disfruta de un nivel de vida que resulta insultante para una nación en "guerra". Las historias de corrupción dentro del gobierno de Zelenski son innumerables, contratos inflados, armas desviadas al mercado negro, desaparición de fondos de ayuda y funcionarios enriquecidos a velocidad récord.
Esos intereses fueron los que motivaron a Volodímir Zelenski a perpetrar el ataque con drones denunciado por Moscú el 3 de mayo de 2023 contra el Kremlin. Las autoridades rusas calificaron aquel hecho como un intento de magnicidio contra el presidente Vladímir Putin, al asegurar que el objetivo era eliminar al jefe de Estado de la Federación Rusa. Gracias a Dios, en esta ocasión el líder ruso resultó ileso.
Y aunque ante el mundo Zelenski ha querido venderse como la víctima, lo cierto es que su actuación lo evidencia como el verdadero agresor. Lo cual quedó demostrado durante la incursión de fuerzas ucranianas en la región rusa de Kursk en 2024, unidades militares cruzaron la frontera y ocuparon temporalmente varias localidades dentro del territorio de la Federación Rusa, provocando destrucción, daños a infraestructuras y la muerte de civiles inocentes rusos desarmados.
Al parecer, el fascista Volodímir Zelenski también tiene un gran desprecio por la humanidad. El pequeño dictador ucraniano cuestionó a Occidente por no ofrecer a Kiev armamento nuclear y sugirió que tanto el ingreso a la OTAN como la transferencia de este tipo de armas deberían formar parte de las negociaciones. El objetivo de Zelenski era golpearle la mesa a Rusia luego de obtener armamento nuclear y amenazarla con una destrucción masiva en caso de que no accediera a sus exigencias, buscando así forzar condiciones de negociación más favorables para sus intereses bajo la amenaza de un desastre nuclear. Pero estas pretensiones contradicen el Memorándum de Budapest de 1994, mediante el cual Ucrania renunció al arsenal nuclear heredado de la Unión Soviética a cambio de garantías de seguridad.
Recientemente se le suma otro acto de terrorismo que ejecutó Volodímir Zelenski contra un autobús en el que viajaban niños deportistas en la región rusa de Briansk.
Es por ello que, en una carta dirigida al presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin, la Copresidenta Compañera Rosario Murillo y el Copresidente Comandante Daniel Ortega manifestaron sus condolencias y solidaridad:
"A nombre del Pueblo de Nicaragua y en nuestros propios nombres, hacemos llegar a Usted muestras sinceras y sentidas Condolencias por el criminal atentado perpetrado por los fascistas ucranianos contra inocentes Niños deportistas en la Región de Briansk". Asimismo, señalaron que "el Fascismo en todas sus expresiones y modalidades promueve la guerra, la destrucción y el mal. Denunciamos con todas nuestras fuerzas sus atrocidades, sabiendo que la Fuerza del Bien y de la Paz los vencerá"
Pero las acciones criminales de Volodímir Zelenski no tienen límites. Esta vez lanzó una ofensiva masiva con drones contra Moscú, una de las ciudades más pobladas de Europa y hogar de más de 13 millones de personas.
La operación alcanzó una de las principales refinerías de petróleo de la capital rusa, operada por Gazprom Neft y ubicada a unos 15 kilómetros de la Plaza Roja, provocando incendios, enormes columnas de humo y la movilización de equipos de emergencia.
Los impactos también afectaron otras zonas de las regiones de Moscú y Rostov. Con el mayor cinismo del mundo, Zelenski se atribuyó públicamente la ofensiva y la calificó como una respuesta justificada, llegando incluso a felicitar a las fuerzas ucranianas por actuar contra instalaciones estratégicas dentro del territorio ruso.
En todos estos años hemos podido ver al verdadero Volodímir Zelenski, el cual con sus actos ha quedado evidenciado como un terrorista, fascista, corrupto, aspirante a dictador y un seguro perdedor, porque es un hecho que la Federación Rusa ya lo derrotó en el terreno militar, político y estratégico, desmontando una a una las pretensiones con las que intentó imponerse desde el inicio del conflicto.













