DETALLES DEL MOMENTO: CUBA Y LOS 95 DE RAÚL.
Por: Moisés Absalón Pastora.

Asistí este 3 de junio al auditorio Carlo Martínez Rivas de la UNAN-Managua para el festejo amigo del cumpleaños 95 del General Raúl Castro. El distinguido y confortable escenario estaba lleno a cuál más por juventudes de todos los tiempos, autoridades de gobierno y parlamentarios de la Asamblea Nacional de todas las bancadas.

En el contexto, los co-presidentes de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega y la poetisa Rosario Murillo, sempiternos amigos de Cuba y sus dirigentes, enviaron un mensaje de felicitación a Raúl Castro que en su esencia dice: “ Al llegar a los 95 con toda la Fuerza de Espíritu para continuar las Batallas por la Paz y el Derecho al Bienestar y la Vida del Pueblo Cubano, te escribimos pensando en tanto que hemos vivido junt@s, en tanto que hemos luchado junt@s, y en tanto que tenemos por hacer, para alcanzar, con la misma valentía, el mismo empeño, y la misma responsabilidad, la Plenitud que merecen las Heroicas Familias de Nuestramérica-Caribeña".

Raúl, hermano de Fidel, es conceptuado en Cuba como el segundo que por lealtad y respeto nunca pretendió ser el primero y desde el sentimiento de los revolucionarios castristas Fidel es Fidel y Raúl es Raúl, distintos sí, pero uno solo en la fidelidad a la aspiración legítima de ser conductores de un pueblo indudablemente estoico que en el presente surfea sobre el oleaje agresivo y amenazante de quien desde hace décadas decidió ser enemigo de Cuba y de los cubanos y de eso quiero hablar porque no es aceptablemente desde ningún punto de vista lo que pasa con esos nuestros hermanos en el caribe a los que mucho agradecimiento debemos.   

Es claro que Nicaragua es una voz más en la casi unanimidad del planeta que a gritos exige  que Estados Unidos  suspenda el bloqueo económico y comercial que unilateralmente el 7 de febrero de 1962, el entonces inquilino de la Casa Blanca, John F. Kennedy, declaró contra Cuba, amparándose paradójicamente en lo que el imperio denominaba la Ley de Ayuda Externa, que en realidad fue solo fachada porque apenas cuatro días antes el “demócrata” Kennedy firmó la orden presidencial para implantar un bloqueo total contra la Isla, cuyo objetivo era cortar todo tipo de vínculo comercial con Cuba y cercar la isla para provocar el derrocamiento del gobierno revolucionario encabezado por Fidel Castro Ruz al que jamás dejaron respirar porque desde el mismo inicio del triunfo de la revolución cubana en 1959 el imperio siempre se le fue encima con una rabia insólita que se mantiene activa hasta nuestros días.

Aquella declaración de bloqueo contra cuba fue precedida por la ruptura de relaciones diplomáticas por el entonces representante imperial Dwight D. Eisenhower el 3 de enero de 1961, a tan solo pocos días de entregar el sillón presidencial a su sucesor John F. Kennedy.

En marzo de ese 1961 Estados Unidos incluye en las Regulaciones de Exportación un listado con productos alimenticios y medicinas que requerían de una licencia general para poderlos exportar a la Isla. Era de las primeras medidas de la administración de Kennedy, que anunciaban el preludio al bloqueo económico, comercial y financiero.

Ya 6 de febrero de 1962, a solo 24 horas de que entrara en vigor la genocida política contra la Isla, el Departamento del Tesoro promulgó las Regulaciones para las Importaciones Cubanas, con la cual se prohibía la importación de toda mercancía de origen cubano en territorio estadounidense y desde entonces Cuba es un símbolo de estoicidad y resistencia para el mundo libre que a gritos demanda se suspenda de inmediato el ahogo contra el pueblo cubano.

El objetivo estaba claro: asfixiar económicamente a la nación caribeña y hacer rendir por hambre al pueblo cubano, carente de recursos negados por la política de Washington hacia la Habana y con ello cerrar, bloquear y hostigar a Cuba. Esa era la meta y lo sigue siendo hoy.

Bloqueo es obstruir, interceptar, impedir el funcionamiento normal de algo, entorpecer la realización de un proceso, cerrar el paso y el concepto, aunque tiene diversos contextos, cuando se aplica al tema que nos ocupa hoy es simplemente criminal.

Hay muchos que dicen que después de la invasión frustrada de Bahía de Cochinos, que además partió de Nicaragua, nunca más el Estados Unidos se atrevió a realizar operaciones militares contra Cuba y eso es falso porque el bloqueo que sufre la isla es una concepción militarmente invasiva para evitar la llegada al hermano pueblo cubano y a su gobierno, al que los nicaragüenses agradecidamente debemos tanto, no reciban suministros como medicinas, alimentos, materias primas o cualquier otra cosa que represente factores de vida para una nación increíblemente inclaudicable.

La intención del bloqueo ha sido desabastecer a Cuba, a la que ven cómo enemiga porque ni su pueblo ni su gobierno, ni sus dirigentes históricos, ni los actuales, piensan igual que la Casa Blanca, pecados que también pagaron los Bolivianos, los Argentinos, los venezolanos y de la misma forma nosotros los nicaragüenses y lo pagará toda aquella nación que se crea verdaderamente independiente y que cargue el enorme pecado de tener una priorizada agenda social en su democracia por lo que esto al final no es una lucha ideológica, de izquierdas o de derechas es un asunto de modelos y estamos probando que en lo político, lo social, lo económico y lo cultural nosotros estamos en lo cierto y es ahí donde está el dolor de los agresores neo coloniales de Washington que arrecian sus canalladas en la medida que saben que no tienen control sobre nuestro destino.

La aplicación de esta política criminal del imperio de bloqueo es el principal obstáculo al desarrollo económico y social de Cuba y constituye una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos de todo un pueblo y una trasgresión al derecho a la paz, al desarrollo y a la seguridad de un Estado soberano con el cual el mundo, repetidamente desde las Naciones Unidas ha gritado en su propia cara al pretendido hegemon que cese esta persistente actitud contra una nación que no tiene, como tampoco tenemos otros, la capacidad de responder militarmente al monstruo, que podrá ostentar el poder de su pólvora que al final es pólvora mojada frente a la dignidad del pueblo hermano de Cuba que tanto ejemplo de honor y nacionalismo ha dado a américa latina.

Desde 1970, la Asamblea General de Naciones Unidas dispuso claramente que ningún Estado puede usar o alentar el uso de medidas económicas, políticas o de cualquier otro tipo para coaccionar a otro Estado, con vista a obtener la subordinación del ejercicio de sus derechos soberanos u obtener de éste ventajas de cualquier tipo, lo que ha sido refrendado en La Declaración sobre los principios del Derecho Internacional, referente a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados. Sin embargo, el imperio ha adoptado y aplicado a largo de estos años distintas leyes y medidas coercitivas unilaterales contra Cuba.

La agresión contra Cuba es una plataforma abiertamente diseñada para doblegar la dignidad de ese pueblo y de su gobierno y de ella sobresalen las llamadas leyes Torricelli de 1992 y Helms-Burton de 1996, cuyas disposiciones son contrarias a la Carta de las Naciones Unidas, violatorias del Derecho Internacional vigente y de los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Estas legislaciones criminales, totalmente extraterritoriales son tan perversas que han sido extensivas a países y empresas que en diferentes continentes del mundo decidieron no ser parte del bloqueo y por humanidad, transar comercialmente con Cuba, y lo han hecho por 60 años lo que entonces hace incalculable los miles y miles de billones de dólares y los millones de muertos que siguen generando los diferentes inquilinos que han pasado por la Casa Blanca y que hipócritamente invocan el nombre de Dios en cada misil que lanzan contra la humanidad de aquellos que no somos ni pensamos como ellos.  

Si queremos datos, podemos decir, que más de las dos terceras partes de la población cubana (70%) han nacido y vivido siendo objeto de las medidas coercitivas unilaterales aplicadas por el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba. No es difícil imaginar el progreso que Cuba habría alcanzado y del cual se le ha privado, si durante estos más de 60 años no hubiese estado sometida a estas medidas criminales y cobardes desprendidas del bloqueo.

Frente a la frustración imperial por no doblegar la dignidad cubana, la política exterior de la dictadura estadounidense ha intensificado sus intentos de fomentar la subversión en Cuba reclutando a mercenarios dispuestos a vender sus servicios a cambio de una parte de los millones de dólares aprobados en Washington para esos propósitos oscuros.  El objetivo último es privar al pueblo cubano de su soberanía y del ejercicio de su derecho a la libre determinación y cobardemente los sectores en la mira, tan altamente sensibles, son los de alimentación, salud, educación y transporte, como blancos de esta política genocida.

Pero además de eso no puedo dejar de mencionar el recuento de los centenares de atentados, así se lo escuche decir públicamente, al propio líder cubano, Fidel Castro Ruz, en varios de sus extensos y memorables discursos y que además se extendieron a Raúl Castro.

La Cuba de Fidel, de Raúl, de Miguel y de su pueblo ya venció, su resistencia fue mucho más poderosa que el acoso sistemático de su agresor y éste lo sabe porque esa resistencia del David contra el Goliat se convirtió en un ejemplo de dignidad y valentía que el mundo observa con tanto respeto que sigue y seguirá exigiendo el cese inmediato del criminal bloqueo a una Isla que no está aislada porque, a pesar de todo, el mundo está abierto a Cuba como Cuba está abierta al mundo.

 

 

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