Hay suficientes y alarmantes razones para que el Gobierno de Nicaragua llame constantemente a consultas a su embajador en México. Sin embargo, no lo hace porque somos naciones hermanas y soberanas.
Para nadie es noticia la resolución de la OEA en la que veinticinco Estados de América Latina declararon ilegitimo el reciente proceso electoral de Nicaragua el pasado 7 de noviembre.
Vivimos un mundo indudablemente acelerado, vertiginoso, lleno de circunstancias muy variables cargadas de violencia y amenazas, que empujan a enconcharnos, a reducirnos en nuestro propio interior.
Cuando el imperialismo norteamericano quiere sustituir a un gobierno de patriotas por otro en que el poder lo ejerzan sus sirvientes, es capaz de utilizar los métodos más sucios y más crueles. Recurre a los golpes de Estado.
El año 2021, conforme el marco constitucional, realiza la 8va. elección general desde 1984, la campaña electoral del 25 de septiembre al 3 de noviembre y la votación del domingo 7 que transcurrieron en paz, orden, seguridad y tranquilidad.
De 4.4 millones de votantes, participaron el 65% en elecciones que no son obligatorias. Es decir 2´921,430 votos. De esos, 2´093 834 fueron para el FSLN. Es decir el 75.87% de los votos fueron para Daniel y la Chayo.
Terminadas las elecciones tan vilipendiadas, tan atacadas, tan denigradas hasta antes de que el gobierno legítimo de Nicaragua las convocase, y después haciendo una campaña de falsedades que por saber que en el interior del país.