Quiero abordar ampliamente un tema del que mucho y desde diferentes ángulos ha estado presente en mi agenda editorial y no dudo de ninguna manera que en el almacén de los más oscuros recuerdos de al menos el 90% de los que tenemos una memoria clara.
En Nicaragua, tanto el 18 de Mayo como el 21 de Febrero, la primera fecha de 1895 y la segunda de 1934, son días que marcan el nacimiento y el asesinato respectivamente de un personaje que por sus actos dejó de ser exclusivamente nicaragüense.
Conmemoramos este 21 de febrero el magnicidio de mayor impacto en la historia de Nicaragua en materia de dignidad nacional. En 1934 quien fuera distinguido como General de Hombres Libres por sus hombres era asesinado a mano de la monstruosa creación.
En la red sigue circulando una bella foto de un jovencísimo Daniel Ortega, con el puño en alto, debajo de un cuadro de Sandino. Imagen que luego usaron los sempiternos críticos-críticos al estilo occidental para denunciar lo lejos que estaba.
La frase “industria de los derechos humanos” refiere a un sistema internacional de instituciones y organizaciones dominado por las oligarquías norteamericanas y europeas.
Vivimos indudablemente en un contexto político caliente y no cualquier contexto porque tampoco es uno más de los tantos que recoge la historia o que vivencialmente nos haya tocado testificar, sino que estamos en uno tan determinante.