¿Cómo es posible que una ley de un país que no llega a los 4 millones de habitantes, con un PIB que ocupa el puesto 114 del mundo, sea tan importante como para desencadenar aprensiones, protestas, advertencias y amenazas europeas y estadounidenses?
Estamos viendo en nuestras pantallas, la verdadera faz de la civilizada Unión Europea, un club de países subalternos de los EEUU, que siguen vergonzosamente su dictado con la promesa de repartirse las migajas de supuestas conquistas norteamericanas.
No sé a cuantos, el sentido común me dicta que es a muchos, pero independientemente de si gusta o no a pequeñas o grandes porciones de la humanidad yo sí me cuento entre quienes repugnamos la hipocresía porque me parece que es una de las más tristes.
Es notoria la hipocresía de las autoridades y medios estadounidenses cuando acusan a la República Popular China de ser expansionista con fines militares.
Indudablemente una de las figuras más entrañables del proceso de Revolución y triunfo en Nicaragua, lo es y lo será para siempre el Revolucionario, escritor, político, poeta y diplomático Tomás Borge Martínez.
Ciento diez administraciones, de 1838 a 2006, con 76 Directores Supremos de Estado, Presidentes, Juntas de Gobiernos, Triunviratos, uno Chachagua, debieron pasar hasta que un mandatario dio su lugar a la Iglesia Evangélica.